Más allá de las palabras

30 septiembre 2007

Love & Hate


¿Qué supondría darse la espalda? ¿Merecería la pena ir alejándose poco a poco? ¿Salir de tu vida sin hacer mucho ruido? Sé que no sería capaz pero pienso en ello, e incluso me gustaría lograrlo.
Ni yo podré cumplir mi sueño ni tú el tuyo, ¿por qué seguimos? ¿qué nos aporta más que dolor?
Todos los castillos construídos en el aire han comenzado a caer y sus restos me golpean con fuerza, como si de veras quisieran despertarme de esta pesadilla para introducirme de nuevo en el mundo real, que aun triste y melancólico, es infinitamente más agradable que éste ilusorio en el que vivo.
Ambos elegimos el camino más difícil pero no nos quedaba otra. Era cuestión de vivir engañados o engañarnos mientras vivíamos. Cuando aún vivíamos.

· Borja

05 septiembre 2007

Veneno


Si dejas pasar el Metro una y otra vez.
Si te emborrachas y lloras.
Si reírte te duele.
Si sólo eres capaz de escribir su nombre.
Si cada canción te llega al corazón.
Si tu estomago se enreda.
Si llega el fin de semana y sufres.
Si el lunes es el mejor día de la semana.
Si una mirada te hace ilusionarte.
Si el pasillo es el teatro de tus sueños.
Si sientes consumirse tu tiempo.
Si consigue obsesionarte.
Si es el mar, el cielo, los rostros de la gente, el asfalto, las ideas y los recuerdos.
Si lo es todo para ti,
es que ha conseguido envenenarte.

01 septiembre 2007

Eres una arrogante. Una superficial. Una niña consentida. Eres ejemplo de la maldad. Vivo reflejo de femme fatale. Venenosa. Te alías con la falsedad. Una más. De lengua afilada y corazón empedrado. Esquemática sin esquema en la vida. Vengativa y peligrosa. Guardas dentro de ti la caja de Pandora. Salvajemente odiosa. Quieres músculo pero te falta cerebro. Patriota de una tierra en ruinas. No sueñas, no quieres nada. Centro del mundo. De humor cambiante y ojos tristones. La fama no la regalan, recuerda esto. Y en tu caso, no hay otra que carde la lana. Eres tú, sólo tú. Prefieres las sonrisas postizas, con tal de no ver un gesto que duela. Cobarde. No ofende el que quiere sino el que puede. Y tus palabras, bien lo sabes, no ofenden. Caen al suelo y yo las piso hasta convertirlas en letras desordenadas y moribundas. ¿Acaso luchas? No.
Apuñalas cuando besas. Víbora. Caminas ciega por la vida, quitando a patadas a los que te dicen las cosas claras, a la cara. Eres el abrazo efímero sin sentimiento. Eres la chusta de un porro mal apagado. Tragicomedia personificada. Humo. No eres más que vapor de agua. Ni siquiera tienes el misticismo de la lluvia o la espectacularidad de las tormentas. Tu salvia es cloroformo. Tus sueños son pesadillas. Y tu sangre cianuro. Eres la excusa de quien perdió el último tren de su vida. Tus huesos son espinas. No mereces mantenerte en pie. Tampoco te sientes; no hagas daño a esa pobre silla.
Loca. Creída. Chula. Niña. Maníaca. Indigna. Cáncer. Nimia. Espejismo. Desilusión. Fracaso. Enferma. Muerta.
PUTA.

30 agosto 2007

Ya nos conocemos

Si queremos conocer la verdadera identidad de una sociedad hemos de hurgar en sus heridas más recientes.
El pasado día veintiocho de agosto fallecía en Madrid el escritor Francisco Umbral, de madrugada, y horas más tarde, en Sevilla terminaba la agonía de un futbolista, Antonio Puerta, que había permanecido desde el sábado anterior luchando por no morirse.
Ese mismo día, al atardecer, un obrero moría en Madrid víctima de un aplastamiento por parte de un ascensor. Se llamaba Marian Cojocea, era rumano y tenía cuarenta y nueve años. Los telediarios sólo han tenido unas pequeñas “cápsulas informativas” de apenas minuto y medio para tratar su muerte.
Un día después un hombre, David, mataba, también en la capital, a su ex novia, Mónica, mientras ella paseaba a sus perros en un descampado de Fuencarral.
También el día veintinueve de agosto de dos mil siete fallecía un obrero en Martorell al quedar sepultado bajo tres mil kilos de cable en las obras del AVE.
Un suma y sigue, porqué no decirlo.

¿Por qué tanto bombo y tanta repercusión en la muerte de un futbolista? ¿Por qué, a su vez, tan poca atención en el fallecimiento de un escritor fundamental de nuestra historia reciente? ¿Qué pasa con Marian, y con Mónica, y con ese obrero de Martorell? ¿Acaso ellos, por no vivir en la palestra de la sociedad, por no aparecer en televisión, por no ser famosos al fin, no merecen minutos de atención? ¿Acaso la muerte no es algo que nos llega a todos y no avisa? ¿Hipocresía? ¿Ganas de sentir más allá de nuestra piel? ¿Somos así o nos moldean así? ¿Miedo a la muerte? ¿O negocio de la muerte? ¿Somos reflejo de la sociedad en momentos como estos? ¿La rebelión de las masas es una simple enajenación de Ortega o en verdad existe? ¿Actuamos como borregos? ¿Por qué no apagamos la televisión y nos preocupamos por vivir?

Ya nos conocemos.

27 agosto 2007

Sube a nacer conmigo, hermano.
Dame la mano desde la profunda zona de tu dolor diseminado.

No volverás del fondo de las rocas,
no volverás del tiempo subterráneo,
no volverá tu voz endurecida,
no volverán tus ojos taladrados.
Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta
a través de la tierra juntad todos los silenciosos labios derramados
y desde el fondo, habladme toda esta larga noche
como si yo estuviera con vosotros anclado.
Contadme todo, cadena a cadena, eslabón a eslabón, y paso a paso
afilad los cuchillos que guardasteis
ponedlos en mi pecho y en mi mano
como un río de rayos amarillos,
como un río de tigres enterrados

y dejadme llorar horas, días, años, edades ciegas, siglos estelares.
Dadme el silencio, el agua, la esperanza,
dadme la lucha, el hierro, los volcanes,
apegadme los cuerpos como imanes,

acudid a mis venas y a mi boca,
hablad por mis palabras y mi sangre.

-Versos introductorios de la canción No nos moverán

25 agosto 2007

Vergüenza ajena

Si los españoles intentáramos, aunque sólo fuera una vez, ver una película extranjera con sonido original, nos daríamos cuenta de una cosa: los horrorosos doblajes que hemos sido capaces de producir y lo poco que nos preocupamos por ellos.Quimera sería, promover el aprendizaje de lenguas como el inglés, el francés, el alemán o el italiano de tal modo que fuéramos capaces de visionar filmes en versión original, no se trata de llegar a esos niveles de exigencia lingüística –aunque algunos los alcancen y los superen con creces- se trata, en fin, de captar la esencia total de lo que vemos y, qué duda cabe, el sonido en una película abarca un porcentaje importante de dicha esencia.
Digo todo esto a propósito de la película El Resplandor, cuyos doblajes son más que lamentables. Ver y oír a Jack Nicholson, más que miedo, produce vergüenza ajena.

18 agosto 2007

1984. Fragmentos.



1.- La atrajo hacia sí, de modo que quedaron de rodillas frente a frente.
- Oye, cuantos más hombres hayas tenido más te quiero yo. ¿Lo comprendes?
- Sí, perfectamente.
- Odio la pureza, odio la bondad. No quiero que exista ninguna virtud en ninguna parte. Quiero que todo el mundo esté corrompido hasta los huesos.
– Pues bien, debo irte bien, cariño. Estoy corrompida hasta los huesos.
- ¿Te gusta hacer esto? No quiero decir simplemente yo, me refiero a la cosa en sí.
– Lo adoro.

Esto era sobre todas las cosas lo que quería oír. No simplemente el amor por una persona sino el instinto animal, el simple indiferenciado deseo. Ésta era la fuerza que destruiría al Partido. La empujó contra la hierba entre las campanillas azules. Esta vez no hubo dificultad.



2.-
En cierto modo, Julia era menos susceptible que Winston a la propaganda del Partido. Una vez se refirió él a la guerra contra Eurasia y se quedó asombrado cuando ella, sin concederle importancia a la cosa, dio por cierto que no había tal guerra. Casi con toda seguridad, las bombas cohete que caían diariamente sobre Londres eran lanzadas por el mismo Gobierno de Oceanía sólo para que la gente estuviera siempre asustada. A Winston nunca se le había ocurrido esto.



3.-
¿Estáis dispuestos a dar vuestras vidas?
– Sí.
- ¿Estáis dispuestos a cometer asesinatos?
– Sí.
- ¿A cometer actos de sabotaje que puedan causar la muerte de centenares de personas inocentes?
– Sí.
- ¿A vender vuestro país a las potencias extranjeras?
- Sí.
- ¿Estáis dispuestos a hacer trampas, a falsificar, a hacer chantaje, a corromper a los niños, a distribuir drogas, a fomentar la prostitución, a extender enfermedades venéreas... a hacer todo lo que pueda causar desmoralización y debilitar el poder del Partido?
– Sí.
– Si, por ejemplo, sirviera de algún modo a nuestros intereses arrojar ácido sulfúrico a la cara de un niño, ¿estarías dispuestos a hacerlo?
–Sí.
- ¿Estáis dispuestos a perder vuestra identidad y a vivir el resto de vuestras vidas como camareros, cargadores de puerto, etc.?
– Sí.
- ¿Estáis dispuestos a suicidaros si os lo ordenamos y en el momento en el que os lo ordenásemos?
- Sí.
- ¿Estáis dispuestos, los dos, a separaros y no volveros a ver nunca?
- No—
interrumpió Julia.



4.-
En un mundo en que todos trabajaran pocas horas, tuvieran bastante que comer, vivieran en casas cómodas e higiénicas, con cuarto de baño, calefacción y refrigeración, y poseyera cada uno un auto o quizás un aeroplano, habría desaparecido la forma más obvia e hiriente de desigualdad. Si la riqueza llegaba a generalizarse, no serviría para distinguir a nadie. Sin duda, era posible imaginarse una sociedad en que la riqueza no, en el sentido de posesiones y lujos personales, fuera equitativamente distribuida mientras que el poder siguiera en manos de una minoría, de una pequeña casta privilegiada. Pero, en la práctica, semejante sociedad no podría conservarse estable, porque si todos disfrutasen por igual del lujo y del ocio, la gran masa de seres humanos, a quienes la pobreza suele imbecilizar, aprenderían muchas cosas y empezarían a pensar por si mismos; y si empezaran a reflexionar, se darían cuenta más pronto o más tarde que la minoría privilegiada no tenía derecho alguno a imponerse a los demás y acabarían barriéndoles. A la larga, una sociedad jerárquica sólo sería posible basándose en la pobreza y en la ignorancia.



5.- Ahora te diré la respuesta a mi pregunta. Se trata de esto: el Partido quiere tener el poder por amor al poder mismo. No nos interesa el bienestar de los demás; sólo nos interesa el poder. No la riqueza ni el lujo, ni la longevidad ni la felicidad; sólo el poder, el poder puro. Ahora comprenderás lo que significa el poder puro. Somos diferentes de todas las oligarquías del pasado porque sabemos lo que estamos haciendo. Todos los demás, incluso los que se parecían a nosotros, eran cobardes e hipócritas. Los nazis alemanes y los comunistas rusos se acercaban mucho a nosotros por sus métodos, pero nunca tuvieron el valor de reconocer sus propios motivos. Pretendían, y quizá lo creían sinceramente, que se habían apoderado de los mandos contra su voluntad y para un tiempo limitado y que a la vuelta de la esquina, como quien dice, había un paraíso donde todos los seres humanos serían libres e iguales. Nosotros no somos así. Sabemos que nadie se apodera del mando con la intención de dejarlo. El poder no es un medio, sino un fin en sí mismo. No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura. El objeto de la persecución no es más que la persecución misma. La tortura sólo tiene como finalidad la misma tortura. Y el objeto del poder no es más que el poder. ¿Empiezas a entenderme?



1984, de George Orwell.

16 agosto 2007

Próximo destino, Paraíso.


Cuando quedo con alguien y me toca esperar, suelo entretener mi tiempo imaginando la vida de aquellos que pasan a mi alrededor. También si tienen apariencia de ser drogadictos o alcohólicos. Es más, prefiero a los drogadictos y a los alcohólicos. La vida de un ejecutivo con traje y maletín no me llama la atención. La vida de una secretaria de oficina con escote y tacones no me atrae - hablamos de su vida -. La vida de un trabajador de la construcción con mono y manchas de pintura no me resulta interesante.
Sentado al mediodía, con visión directa de la boca de metro y acurrucado en una sombra veía pasar a J. con un aspecto degradante y sucio acompañado por S. que se había mal pintado los labios y llevaba una bolsa de mano oscura.
A C. las drogas le tenían comida los pechos, las piernas y habían arrugado su cara hasta convertirse en algo parecido a los restos de un estropajo que todos tiraríamos a la basura. Extrapolando este pensamiento y comparándolo con C., se puede decir que la sociedad ha acabado por tratarla como dicho estropajo muerto.
L. llevaba un litro de cerveza y fumaba sin emoción un cigarro de tabaco negro; se dirigía al parque del otro lado de la calle donde esperaba otro grupo de drogadictos y borrachos. Cruzó la calle de manera inconsciente haciendo frenar bruscamente a un coche cuyo conductor, lejos de recibir una comprensible disculpa, sólo obtuvo las injustificadas reprimendas de L.
Vi parar un par de vehículos en las proximidades de la boca de metro recogiendo al ganado y dándose, sigilosamente, a la fuga.
Quién sabe si alguno de esos fugitivos tenía como destino el Paraíso.

15 agosto 2007

Chico y Chica.

Chica comenzó a mirarle justo en el instante en que Chico entro en el vagón de metro. Chico llevaba una llamativa camiseta de color naranja con un párrafo –¿filosófico?- escrito en inglés. Chico disimulaba leyendo un libro pequeño y grueso mientras Chica clavaba los ojos en la camiseta de Chico. Al darse cuenta Chico de este detalle, cerró las tapas del libro y se colocó la arrugada camiseta dedicando un gesto cómplice a la mirada de Chica, a lo que ella respondió con una sonrisa vergonzosa que, de haber podido controlar sus sensaciones, jamás hubiera mostrado.Chica era morena, ojos grandes y negros. Quizás extranjera, aunque las apariencias engañan. Chico tenía que bajarse en la estación de Pueblo Nuevo. Chica no, ella continuaría en ese vagón hasta quién sabe donde.Cuando el vagón entraba en la estación, Chico se levantó con movimientos lentos del asiento y colocóse con discreción frente a la puerta de salida. El tren frenaba con desgana, pasaban las diez de la noche.
- ¿Lo has leído?
– Sí, es muy bonito...
Y en ese instante Chico pensó: Seguro que no tanto como tú.

31 julio 2007

Mirada

Su mirada me recuerda a la del protagonista de La Naranja Mecánica (obra cinematográfica incomprendida e idolatrada a partes iguales) durante los primeros segundos de quietud escénica. Kubrick aleja la cámara con un movimiento magistralmente lento, abriendo plano y mostrando lo que rodea a esos ojos; uno de ellos decorado con una extravagante pestaña artificial.


Su mirada me recuerda al cianuro potásico que alivió a Ramón Sampedro de treinta años de agonía. Un veneno que no fue tal, sino la mejor medicina que podía recibir quien jamás quiso estar vivo sintiéndose muerto.


Su mirada me recuerda al instante único que Robert Capa logra captar, cuando una bala atraviesa el pecho de un miliciano republicano en Cerro Muriano. Federico Borrell García se llamaba. También es el misterio y la leyenda de quienes no quieren creer lo que ven sus ojos.




Su mirada me recuerda a un sueño que nunca tuvo final.

24 julio 2007

Dos años

DUBLÍN
Hoy, día veinticuatro de Julio de dos mil siete, a las seis de la tarde aproximadamente, se han cumplido dos años del fin de mi viaje a Dublín. Aun así, lo recuerdo como si todavía lo estuviera viviendo; como si Dios hubiera apretado el botón de pausa de su mando a distancia que controla nuestras vidas y todo se hubiera quedado anclado en aquellas tres semanas del verano de dos mil cinco. Una lástima que no exista tal mando a distancia y una lástima, también, que no exista tal Dios con tales poderes sobre el tiempo.
Cuando subí, solo, al avión aquí en Madrid no podía imaginarme cuan importante serían los días que estaban por llegar y mucho menos podía sospechar que todo aquello me cambiaría, si no por completo, sí en gran medida; tanto que puedo afirmar que mi vida sin ese viaje tendría menos sentido del que ahora tiene.
El hecho es que todo ello ya pasó, porque siendo honestos con nosotros mismos, todo lo que surca nuestros pensamientos tiene su base en el pasado, en ideas, sucesos, sensaciones o personas añejas. Motivo éste que no puede negar que aquello que nació equis años atrás puede seguir vivo en la actualidad, sirva como ejemplo la experiencia de este viaje, que me enseñó lecciones (pasado) que podré tener en cuenta toda la vida (presente y futuro), que también me hizo sentir, por primera vez, responsable único de mi vida; sin una mano familiar o conocida que estuviera a mi lado, y gracias al cual, sin embargo, pude entender por primera vez lo que significa verdaderamente la amistad. Porque yo fui solo.
Llegué a un país extranjero, con un conocimiento nulo sobre las personas que habrían de rodearme, con una sensación de indefensión que, contra lo que pueda parecer, me provocaba una excitación extraña; el saber que por primera vez era dueño de una libertad que no había podido ejercer durante quince años me daba esa dosis de inhibición que tanto necesitaba para integrarme en un grupo de personas con las que sólo compartiría tres semanas, pero que durante esos veintiún días podrían convertirse en mi mejor sueño o mi peor pesadilla. Qué satisfacción comprobar, que la balanza cayó de inmediato hacia esa primera opción. Aunque, usando un símil gastronómico muy castellano, cuando mezclas unas buenas patatas, unos buenos huevos, una buena cebolla y un buen aceite, la tortilla, se quiera o no, será un éxito. Lo mismo ocurrió en Dublín.


MARTA
Pero hoy, día veinticuatro de Julio de dos mil siete también se cumplían dos años del final de la experiencia más cercana al misticismo que jamás haya tenido, y que quizá, tenga jamás. Cuando escribo la palabra misticismo no me dejo llevar a la vertiente religiosa del término – que lógica e indudablemente la tiene – sino al lugar más terrenal posible, porque, al menos para los que no somos creyentes, el mayor amor no lo hallamos en el cielo sino en nuestros iguales que habitan la Tierra.
Sin embargo mi misticismo hacia Marta esta justificado pues durante varios meses después de nuestra inevitable separación, no pude hacer otra cosa más que hacerla ascender a unos altares divinos que sólo existían en mi torpe imaginación.
Si endiosarla fue un fallo, me temo que podría estar repitiéndolo eternamente sin atisbo de cansancio. No existen palabras que puedan acercarse siquiera al sentimiento de ser esclavo de quien, sin saberlo, se había convertido en el eje fundamental de mi vida. Quizás fuera eso precisamente, el hecho de haber estado amando en clandestinidad lo que dejó una huella a fuego en ese lugar donde se consumen los amores esporádicos y quedan guardados para siempre los platónicos. Sí, hablo de ese extraño sitio llamado corazón.

-Borja, 24 de Julio de 2007

17 julio 2007

Trainspotting

Choose life. Choose a job. Choose a career. Choose a family. Choose a fucking big television. Choose washing machines, cars, compact disc players and electrical tin openers... choose DSY and wondering who the fuck you are on a sunday morning. Choose sitting on that couch waiting mind-numbing, spirit crushing game shows, stuffing junk food into your mouth. Choose rotting away at the end of it all, pishing your last in a miserable home, nothing more than an embarrassment to the selfish, fucked up brats you spawned to replace yourself, choose your future. Choose life... But why would I want to do a thing like that?

Gracias potato.

-Borja

13 julio 2007

Fragmentos de "Historia del Cerco de Lisboa"

Fragmento número uno:

... o supongamos que un hombre le pregunta a una mujer, Me quieres, y ella se calla, mirándolo solamente, esfíngica y distante, negándose a decir el No que lo destrozará, o el Sí que los destrozaría, concluyamos, pues, que el mundo iría mucho mejor si cada uno se contentase con lo que va diciendo, sin esperar a que le respondiesen, y, aún más, sin pedirlo ni desearlo.

Fragmento número dos:


... parecen encaminarnos a la realización de los dorados sueños de la anarquía, es decir, aquella edad apetecida en la que podrá cada quien hacer lo que le dé la real gana, con la única condición, elemental, de no herir o limitar la real gana de sus prójimos.

Fragmento número tres:

... Cómo pude ser tan estúpido, y no sabemos responder, probablemente porque habría que ser muy inteligente para conseguir explicar la estupidez...


HISTORIA DEL CERCO DE LISBOA, DE JOSÉ SARAMAGO.

Borja

11 julio 2007

¡Bésame!

· Cuando te vi descender del vagón no supe como reaccionar. Pensaba que hasta Septiembre no tendría la oportunidad de volverte a ver y ya ves, sin querer nosotros pero queriendo la casualidad, nos tocó compartir aquel instante. Te repito que no sabía como reaccionar.
· Podrías haber sonreído nada más adivinar mi mirada entre aquella masa de gente ¿no crees?
· Quién sabe como te habrías tomado aquella hipotética sonrisa.
· Cómo lo único que es, la representación formal de una alegría escondida.
· Una sonrisa puede tener tantos significados como interpretaciones quieras darles.
· Bien, entonces dime, ¿qué significado tienen tus sonrisas cuando tus ojos se quedan clavados en los míos?
· Olvidé decirte que existen sonrisas vacías.
· Lo sé, pero estoy segura que no es este el caso.
· No.
· Entonces, ¿qué mensaje habrías ocultado si me hubieras sonreído cuando bajaba del metro?
· No oculto mis mensajes, los dejo fluir pero son invisibles. No puedes verlos.
· Me subestimas; no puedo verlos pero quizás pueda sentirlos.
· ¿Los sientes?
· Sí.

· ¿Los entiendes?
· Precisamente ahora mismo estaba descifrando uno de ellos.

· ¿Cuál?
· La sonrisa que se está dibujando en tu rostro.
· ¿Y qué crees que significa?
· Que te mueres de ganas por besarme.
· Parece que mis mensajes han dejado de ser invisibles.
· Déjate de palabras y bésame antes de que me arrepienta.


-BORJA

09 julio 2007

Nostálgicos del Trono y del Altar

La lectura del reciente Foro de Debate de El Mundo en torno a la figura del cardenal-arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, me llenó de estupor. Tras dar la bienvenida al ilustre prelado, el director del diario madrileño le pidió disculpas por haber podido ofender a la Iglesia con motivo de una entrevista publicada en sus páginas con el escritor Álvaro Pombo, en el que éste zahería su beligerancia antilaica y su anatema contra el matrimonio homosexual. El homenaje de pleitesía a quien mejor encarna posiciones que en otros tiempos eran denominadas ultramontanas y que hoy lo son de integristas tiene al menos el mérito de dejar las cosas claras: para algunos la sociedad española, liberada al fin de siglos de tutela eclesiástica, debería someterse de nuevo a los preceptos y prerrogativas que la actual jerarquía religiosa añora y reclama en su peculiar guerra santa contra el "laicismo radical" y la, en verdad inocua, asignatura de Educación para la Ciudadanía, en la que "Dios no cuenta" y "la dimensión trascendente del ser humano queda reducida a la esfera de lo privado".
¿Disculpas? ¿Cabe excusarse con una institución que jamás lo ha hecho por los crímenes y brutalidades que jalonan su larga y poco piadosa historia? ¿Se ha disculpado la Iglesia por los tormentos y hogueras del Santo Oficio que acabaron con la vida de decenas de millares de españoles, acusados de judaizantes, luteranos, sodomitas, hechiceros y una larga lista de herejías reales o supuestas? ¿Por la condena de quienes se arriesgaron a pensar por su cuenta y a vivir de acuerdo con su naturaleza y creencias? ¿Por su reiterada excomunión de liberales, masones, republicanos, comunistas, etcétera, desde el absolutismo fernandino hasta hace unas cuantas décadas? ¿Por su intervención directa en las guerras civiles del XIX que frenaron la modernización de España y por su vergonzoso apoyo al pronunciamiento militar contra la República, calificada nada menos que de Cruzada en la Carta Colectiva del Episcopado de 1937? ¿Por el exterminio planificado de "los rojos" por ese mismo dictador católico a quien recibían bajo palio en sus tiempos y que acuñaba con su asenso las famosas monedas de "Caudillo de España por la Gracia de Dios"?
El actual e imparable proceso de apertura de la sociedad hispana eriza los cabellos de nuestros santos tonsurados. Sus iglesias se vacían, un creciente número de jóvenes se proclaman agnósticos y, pese a las apariciones carismáticas de los dos últimos Pontífices y la espectacular mercadotecnia a su servicio, la grey se aleja de ellos y no atiende a sus diatribas contra el funesto radicalismo que "niega la libertad religiosa". Podrían dar un ejemplo de humildad y de espíritu evangélico, pero no lo dan. Llenan sus arcas con el dinero del Estado, esto es, del bolsillo del contribuyente, ya sea católico o no, y no obstante de eso sueñan en el retorno a la alianza del Trono y el Altar. Presiden bodas principescas y de celebridades del orden de la hija del ex presidente Aznar en El Escorial, mientras privan de la facultad de decir misa a quienes se inspiran en las enseñanzas de Jesús de Nazaret en la medida en que su ejemplo pone al descubierto el fariseísmo propio y el afán de acumular poder y más poder.
Las leyes adoptadas en la actual legislatura responden a las realidades del cambio social y a las expectativas de la gran mayoría de españoles que les da la espalda. La simplificación de los procedimientos para abortar, la legalización del divorcio, la ley de parejas de hecho y el matrimonio homosexual no son los cuatro jinetes del Apocalipsis que amenazan, según ellos, los fundamentos de la sociedad. Quiebran tan sólo la sujeción de la conciencia de los fieles a los mandamientos de la Iglesia de Roma a través del confesonario y de la imposición de preceptos de imposible cumplimiento, como pueden ser el celibato de los clérigos y la castidad de los jóvenes. ¡No importa que el anatema contra los anticonceptivos condene a millones de africanos a una muerte lenta, víctimas del "monstruo de las dos sílabas", si sus sufrimientos en este bajo mundo le redimen de sus pecados (o de los de sus padres) y facilitan su acceso a la gloria eterna en el Más Allá!
Las tesis de Huntington sobre el choque de civilizaciones no concierne por ahora a nuestros dómines. La Iglesia de Roma no busca la confrontación con el islam: secretamente, lo admira y envidia. ¿Cómo se las arregla para mantener la fe de sus fieles y para congregarlos en sus templos en tanto que los suyos cierran por falta de público y las ovejas de su antiguo rebaño se entregan al hedonismo más descarado? El culpable es el laicismo, ese laicismo que permite vivir a cada cual conforme a su conciencia.
El proselitismo expansivo de las iglesias evangélicas en Iberoamérica, con la consiguiente deserción de una parte de la propia grey, agrava su angustia y dispara todas las alarmas. ¿Por qué las otras creencias se robustecen y la suya amengua? Y, en vez de proceder a un examen de su vida y conducta y a corregir su muy poco cristiana ostentación de riqueza, nuestros obispos vuelven la mirada hacia atrás. A la bendita época de Fernando VII y del generalísimo Franco, a esos centenares de mártires beatificados por Juan Pablo II en Valencia, a quienes el actual arzobispo de la ciudad, Agustín García-Gasco, quiere erigir un templo a imitación del excavado en el Valle de los Caídos. Pues, al tiempo que truenan contra la Ley de Recuperación de la Memoria Histórica de las víctimas de Franco, se aferran al recuerdo de las persecuciones religiosas evocadas machaconamente durante 40 años por los servicios de propaganda del Régimen y cuyo testimonio se perpetuaba (y a veces se perpetúa aún) en las lápidas que ornaban (u ornan) las fachadas de sus templos.
Lo que aprendieron duramente los españoles de derechas o de izquierdas tras 150 años de guerras civiles -acabar de una vez por todas con los hechos, situaciones y doctrinas que las provocaron- choca frontalmente con el programa de Rouco, Cañizares y de los portavoces de la cadena episcopal. Si no hay clima de guerra civil, habrá que inventarlo. España agoniza, vuelven los tiempos en los que será necesario defender los principios que sustentan con peligro de sus personas (y de las de los demás). Tales dislates, repetidos a diario, no responden, para desdicha suya, a realidad alguna. Los españoles nunca han vivido tan bien como hoy, aunque quizá el porcentaje de quienes salvan su alma haya descendido un tanto desde los tiempos felices de Arias-Salgado. La tolerancia y el respeto a la libre conciencia de los ciudadanos no matan a nadie. Son los fanáticos e intolerantes de toda laya quienes manchan sus manos de sangre. Menos de la suya, claro, que de la de los demás.

···

ARTÍCULO PUBLICADO EN EL PAÍS EL DÍA 9 DE JULIO DE 2007.
JUAN GOYTISOLO, ESCRITOR.

12 junio 2007

Botas

Esta niña cabizbaja con botas rojas se llama Palestina. Tiene perdida la mirada en un cráter causado por una bomba de odio (no conoce las bombas de amor). La fotografía original, la realidad, mostraba a un hombre agonizante desprendiéndose con lentitud de las botas de quien decía ser su hija. En esa tierra ya no hay padres, ni madres, ni hijos ni familia, sólo niños lanzando piedras y balas atravesando cuerpos.
Palestina no va a la escuela, porque su escuela no es más que otro inmenso cráter. Y el problema viene de ahí, del fondo del orificio donde aún quedan restos de venganza que no desaparecen con el agua de lluvia. ¿Estará llorando Palestina? No lo sabemos. Seguramente su corta edad no le permita distinguir el bien y el mal y quizá jamás pueda hacerlo sin que un obús destroce su casa con ella dentro. Por eso anda a través de una jungla en blanco y negro, por eso el cráter en su camino, por eso las botas manchadas de sangre, por eso la cabeza gacha.
Palestina superará ese obstáculo de alguna manera, estoy seguro, confío en ella. Y cuando consiga llegar al río, dejando atrás la maleza mortal en la que vive, podrá limpiar sus botas y hacer que vuelvan al color que tenían antes, verde. Esperanza.

-Borja

06 junio 2007


El loco abrió un cajón polvoriento
Y con un leve soplido, inerte,
Llenó la habitación de sueños rotos.
El loco cerró puertas y ventanas;
Oscureció allí dentro.
Con la luna agonizando en sus ojos,
Desnudó la mañana.
El loco acarició el frío metal,
Carbón macabro, en la comisura
De tan tristes labios; tan solitarios...
Cuando despuntaba el alba
Las nubes abrazadas,
El loco miró a la muerte de cara
Y dijo entre lágrimas:
“Aquí me tienes, soy tuyo, por no haber sido de nadie en vida. Quiero sentirme esclavo ahora que todo termina.”

-Borja

29 mayo 2007

Pupilas tristes

Caminas tras la ausencia, que se escapa
en un pasillo interminable y frío.
Yo aquí sigo, esperando tu aroma
en forma de mirada; Inflamable
al entrar en contacto con mis ojos.
Te detienes y giras tu cabeza
buscando unas pupilas tristes, mías.
Incendias este aire condensado
que es azufre para mis pulmones.
Me declaras la guerra. Me alío con
tus manos, con tu voz y con tu pelo,
pero me traicionan. Arrodillado
te pido perdón. Arrodillado
lo admito: tu mirada es invencible.

28 mayo 2007

Roquefort


“Extraño, como un pato en el Manzanares.”
Parece que el maestro Sabina va a tener que revisar sus versos por culpa del alcalde de Madrid. Según parece, ver patos en el río de la capital va a comenzar a ser lo más normal del mundo y se agradece. Ojalá se cumpla aunque reflexionando fríamente; la M-30 va a desaparecer en ese tramo de la superficie, pero seguirá viviendo bajo tierra. ¡Qué de secretos esconden los túneles de Madrid! Cosa no extraña por otra parte, siendo ésta una de las ciudades más perforadas que se conocen.
Creo que en Roquefort se han planteado demandar al ayuntamiento madrileño por competencia desleal con su famoso queso a lo que el señor Gallardón ya ha anunciado lo siguiente: “Es absurdo que estos franceses quieran demandar a nuestros túneles. Su queso es natural, nuestros túneles los han creado excavadoras gigantescas. Su queso ha de mantenerse fresco y seco, nuestros túneles me temo que no (a las inundaciones me remito). Y además su queso resulta bueno para la salud, no contamina, no daña al medio ambiente, es gratuito... En fin, ¿alguien más se atreve a comparar el queso de Roquefort con nuestros túneles?”

[Cuenta la leyenda que hace años, un pastor que gustaba más de perseguir a las pastoras que ocuparse del rebaño olvidó, en una cueva, su bocadillo, compuesto de pan y queso de oveja. Al encontrarlo, algunos meses más tarde, el penicillium roqueforti había completado su obra: el queso se había transformado en Roquefort.]

-Borja

13 mayo 2007

Mosquito

Dejé mi escritorio abandonado durante un breve periodo de tiempo. Cinco minutos, no más.
La ventana permanecía abierta aunque la persiana se había dejado caer tanto que robaba las vistas a una calle iluminada. La luz de neón en forma de lámpara alargada - concebida para estudiantes trasnochados como éste que escribe– reflejaba sombras en unas paredes rugosas donde apoyaba mis manos para no caer rendido de sueño.
Me tumbé con la espalda apoyada en un suelo cálido, estiré las piernas, los brazos, bostecé y cerré los ojos. De pronto, borré de un plumazo todos los recuerdos del día y todas las teorías económicas que tan duramente me había dedicado a estudiar durante la tarde anterior.
Cuando estaba pasando del estado de vigilia al de primer sueño (que me perdone Freud el desconocimiento en estos temas) noté un leve cosquilleo en mi labio superior. Aún con los párpados como persianas caídas, vacilé en intentar cualquier movimiento brusco y áspero. Me decanté pues por la caricia. Descubrí que en aquel hinóspito lugar de mi cara se había posado un mosquito, tan trasnochador como yo.
Intentando no hacerle sentir un ser extraño que había roto mi intimidad, le coloqué con cuidado extremo sobre la palma de mi mano y le miré fijamente.

Él sabía que cualquier intento por su parte de succionar mi sangre lo pagaría con la vida, así pues decidió quedarse inmóvil, observándome con desprecio.

- Son ya más de las dos de la madrugada y aquí sigues, ¿qué pretendes?
– No lo sé.
- Yo sí lo sé, era una pregunta retórica, ¡estúpido! Lo que te sucede es sencillo; no puedes cerrar los ojos y descansar porque hay algo que te preocupa y está por encima de ti y tus ganas de dormir.
- Supongo...
- “Supongo”, “No lo sé”, me cansan tantos tópicos baratos ideados para débiles. Tú no eres débil, si quisieras podrías comerte el mundo, ¿por qué no lo intentas?
- No lo intento porque siempre que pretendo dar el paso aparecen insectos como tú que no hacen otra cosa que replantearme de nuevo las cosas por las que...
- ¡Eh, un momento!
– No, ahora me vas a escuchar tú a mí; tu vida es muy fácil amigo pero a algunos de nosotros, los humanos, nos han programado para sufrir ¿entiendes? Tú siempre podrás morir por falta de sangre que succionar, por una mano que te aplaste o incluso por una lengua viperina que te haga desaparecer, pero yo no. Yo no me muero así. Yo muero cuando me faltan cosas que tu, mosquito de mierda, nunca podrás entender..
- Quizás tu problema es que ni siquiera los humanos son capaces de entenderte.

Y sin hacer ruido, se despegó del sudor de mi mano y salió por la pequeña ranura de luz que aún dejaba pasar la ventana de mi habitación.

-Borja

07 mayo 2007

18 años, 6 claveles y 1 libro. Siete de Mayo de dos mil siete.


Alba,

Cuántas veces he pensado, he leído, he escuchado que no hace ni siquiera un año que nos conocemos; incluso hace menos tiempo que nos conocemos de verdad, que es distinto. Meses. ¿Y qué? ¿Qué importa el tiempo?
Siento que eres esa niña inocente con la que, siendo un crío, jugaba en el parque, la niña que crecía junto a mí, que se emocionaba con cada detalle, que se manchaba de barro conmigo, la adolescente que pasaba del llanto a la risa en un instante, que se mojaba al pasar por cada charco, con quien corría por las calles de Madrid persiguiendo algún autobús o quizás algún sueño roto...
Y todo eso lo imagino, porque jamás lo he podido vivir.

A veces pienso que durante estos 17 años, ya pasados, he perdido algo, he dejado pasar momentos. Pero ahora quiero recuperarlos y estoy decidido a que todo ese tiempo sin saber el uno del otro pase a ser una simple anécdota. Los años que nos queden por vivir, juntos de algún modo, compartiendo cachitos de vida, siendo egoístas, porque no, tendiéndonos la mano cuando haga falta o contagiando la sonrisa, todo este tiempo que tenemos en nuestro horizonte será único; será tuyo y mío. Nuestro.
Serán las palabras, éstas que yo he querido regalarte y que tú lees, mientras un cosquilleo inexplicable te acaricia el estómago. Será también, el sol de cada mañana de lunes; puede que las nubes no te dejen verlo pero sabes que ahí sigue, brillando. Y yo seré parte de ese sol, iluminando tu camino cuando más lo necesites. Puedes estar segura.
El tiempo que ya ha comenzado y que jamás morirá, será nuestro, si tu quieres; serán nuestras las ilusiones, serán nuestros los sueños, puede que el mundo sea nuestro, que lo tengamos en nuestras manos, será tuya la alegría y mía la depresión, podremos compartir esos momentos tan dispares cuando tú necesites lágrimas o yo pida carcajadas, será nuestro el momento de dar un portazo, acabar con una vida condenada y empezar una nueva, nuestros serán los atardeceres, la lluvia, nuestra será la noche, todo.

Sabes, a veces siento miedo. Miedo porque quizás dentro de un tiempo, cuatro o cinco años, nos hayamos distanciado tanto hasta llegar al olvido. Miedo porque lo difícil no es llegar a algo sino mantener ese algo junto a uno mismo. Miedo también, porque nunca había sentido tanta complicidad con una persona a la que conocía tan poco. Miedo, quizás demasiado, en el momento de decidir. Miedo al futuro incierto en definitiva... pero a pesar de todo, soy sincero: contigo mis miedos se transforman en ilusiones. No lo escribo para llenar espacio en este folio, ni porque esa unión de palabras “suene bien”. Simplemente lo escribo porque es mi realidad. Me has cambiado ¿qué quieres que le haga? Quizás es porque yo sea una persona muy influenciable, o quizás tu tengas el don de llegar a la gente en muy poco tiempo, no lo sé, pero es así.

No creo que me quede mucho más que decir. A veces las mejores palabras son las que surgen en nuestras cabezas y es por eso, porque son nuestras, por lo que son únicas.
Hoy es 7 de Mayo de 2007. Hace 18 años que naciste, la pregunta es típica, simple y tonta pero ¿qué se siente? Eso de tener la libertad utópica un poco más cerca debe ser diferente ¿no? Yo lo sabré dentro de un año, tú ya puedes ir disfrutando...
Fíjate que después de todo lo que escrito casi se me olvida decirte lo más importante y lo que es la excusa perfecta para haberte escrito esta carta,


¡¡¡FELICIDADES ALBA!!!


-Borja

29 abril 2007

Tonta

Según va pasando la vida me voy dando cuenta de qué importa y qué no, de quién me importa y quién no. A eso se le llama madurar y, por desgracia, no todo el mundo ha pasado por esa fase vital. Yo puedo estar orgulloso de decir que me siento una persona madura. Pero que esto no lleve a engaño; madurez no significa perfección sino más bien capacidad de asumir errores y aprender de ellos.
Experiencia + Ilusión = Vida.
Llevaba tiempo sin escribir, es cierto. No quería hacerlo. Me aburría el hecho de teclear siempre las mismas teclas en órdenes diversos para al final acabar diciendo lo mismo. Para acabar sin decir nada.
Hoy tampoco tengo nada especial que decir, nada sobre lo que verter una opinión, ninguna historia. Nada.
Sólo quiero que esto sirva como una pequeña muestra de apoyo a quien aún no tiene claro si mirar al futuro o intentar rescatar las esperanzas del pasado. Te importa, vale, lo comprendo; intento comprenderlo y me cuesta, pero acabo aceptando que seis años es demasiado tiempo para olvidar en tres meses, sé lo que es olvidar y también sé lo difícil que es no poder, no querer olvidar. Pero piensa, mírala, a ella, sí a ella: ¿qué ves? ¿a quién ves?. Dímelo, sincérate.
Aún te quedan cientos de lágrimas, decenas de tardes deprimentes, algún abrazo que intente consolarte, quizás golpes más duros... Tu decides si merece la pena.
Sea como sea, pase lo que pase; aquí seguirá mi apoyo, aquí seguiré yo. No importa que seas tonta, porque eres mi tonta.

-Borja

10 abril 2007

Sobre lo efímero

La alegría es efímera. La noche, la luz, el cielo apagado es efímero, el ruido, los ojos brillantes, la gente es efímera, las bocas abiertas de asombro, los helados que se derriten en las manos trémulas de unos niños aún víctimas de la inocencia, el hombre, tan sorprendente él, efímero, y la mujer, tan única ella y tan efímera, la arena, la sal, el mar. En cierta medida todo es efímero, todo puede acabar escapándose de nuestro tacto, todo es tan único que nosotros lo convertimos en costumbre y hacemos que pierda su grado de grandeza.
Quizás el ejemplo peque de absurdo por ser simple, pero baste para explicar lo efímero de la vida; uno camina por la playa abstraído. No importa el motivo de dicha abstracción, el caso es que camina sin rumbo marcado. Camina, decía, sin importarle lo que le rodea. Cerca de la orilla, donde la arena ya ha sucumbido al envite de agua y sal, uno se detiene para observar el infinito y allí perderse aunque sea sólo un instante.
Cuando se permanece enganchado al espectáculo del atardecer marítimo, se pierde la noción del tiempo. Sin embargo, la marea no cesa, las olas ya mojan con suavidad los pies del que observa y es entonces cuando despierta. Siente que a él ha llegado algo que hasta hace un momento no imaginaba, esas tímidas olas. Llegan, crecen, decrecen y se marchan de nuevo en dirección mar adentro, y son sólo eso; olas, pequeñas olas de un enorme mar que guardan un secreto vital en forma de lección: lo efímero de la vida, lo efímero de las cosas, lo efímero de ese doloroso sentimiento llamado amor.
Cuando aquél que mira al horizonte emprenda de nuevo la marcha ya entrada la noche, oirá el ruido de unos fuegos artificiales que son lanzados a la vasta inmensidad del cielo, se girará, dará la espalda al mar tanto tiempo contemplado, sonreirá y mientras sus ojos reflejan aquella explosión de colores, se dirá a si mismo: “Carpe Diem Borja, Carpe Diem...”

-Borja

·Últimamnte tengo un poco descuidado el blog. ¿El motivo? He iniciado una aventura en forma de fotolog, donde escribo casi a diario. Aquí está la dirección.

Fragmento de Ensayo sobre la ceguera

La conversación que transcribo a continuación corresponde a un fragmento de las páginas finales de Ensayo sobre la ceguera; una obra maestra de la literatura actual escrita por el premio nobel José Saramago. Nuestra conciencia se activará si realmente somos seres racionales.

Siguieron andando. Un poco más allá, dijo la mujer del médico, En el camino hay más muertos que de costumbre, Es nuestra resistencia lo que está llegando al fin, se acaba el tiempo, se agota el agua, proliferan las enfermedades, la comida se convierte en veneno, lo dijiste tú antes, recordó el médico, Quién sabe si entre estos muertos no estarán mis padres, dijo la chica de las gafas oscuras, y yo aquí, pasando a su lado, y no los veo, Es una vieja costumbre de la humanidad ésa de pasar al lado de los muertos y no verlos, dijo la mujer del médico.

·Gracias señor Saramago por seguir creyendo en la posibilidad de un mundo diferente y hacer, que a través de sus libros, todos podamos soñar con un futuro utópico.

-Borja

01 abril 2007

Madrid 31 de Marzo

He salido de casa y el cielo amenazaba lluvia. Mi única protección era un libro que llevaba bajo el brazo. He recorrido rápido los pocos metros que separan mi portal del metro y allí he entrado. Hasta Canal he permanecido con la vista fija en las hojas de Ensayo sobre la ceguera de José Saramago. Una vez allí he cambiado de línea; caminando por los pasillos del subsuelo con torpe desgana sin destino. En ocasiones nos preguntamos cuál es nuestro destino. Yo asumo que no lo tengo.
Mientras pensaba en niemeces plomizas he acabado en un nuevo andén, casi sin querer en un nuevo vagón y por inercia inocente me encontraba abriendo las puertas en Bilbao, línea cuatro.
He estado vagando por mi ciudad, caminando ausente. He descubierto una exposición acerca de la historia de Madrid en una de esas pequeñas calles que huelen a leyenda. Me he conmovido viendo las decenas de fotografías que allí había abandonadas a los ojos escrutadores de infelices como yo. He vuelto al aire de la calle, por poco tiempo. Tras un nuevo, y breve, viaje en suburbano, mi cabeza ha asomado al tráfico de la plaza de Colón y mi nariz ha respirado el frío de las siete y cuarto de un madrileño sábado de primavera.
Bajando por Recoletos, me he parado en cada banco, he querido escuchar cada silbido de los pocos pájaros que aun nos quedan y he deseado ser una pieza más de no sé bien que puzzle.
He evitado mirar a Cibeles directamente a los ojos. Mientras subía la calle Alcalá he intentado no darme la vuelta, como si así, pudiera olvidar el pasado. El de hace un año y el de hacía una hora, no quería.
No sé muy bien cómo, he acabado en la Casa del Libro de Gran Vía. Miraba, ojeaba, fingía sentir interés en todos aquellos libros. Nunca he sido bueno mintiendo, ni siquiera a mí mismo. Eran cerca de las nueve de la noche y la tienda comenzaba a dejar caer la intensidad de su iluminación. El mensaje de Vayan marchándose venía implícito en aquel progresivo oscurecimiento.
He salido a la vida de la Gran Vía, sin ganas de nada. He caminado hasta Callao y junto antes de bajar de nuevo a la otra vida de Madrid, una hoja que llevaba doblada dentro del libro, se ha dejado caer.
- Oye, esto es tuyo. Se te acaba de caer.
- Gracias.
- No hay de que.
No recordaba llevar nada entre las páginas de aquel libro. Con cuidado he abierto la hoja, desdoblándola con mis manos torpes. Y he vuelto a recordar que hacía yo allí; esperar a quien nunca subirá esas escaleras con una sonrisa en los labios, un beso en la mirada y un te quiero en el alma. No he podido evitar las lágrimas.

28 marzo 2007

Aquí, Pedro Salinas


Aquí en esta orilla blanca
del lecho donde duermes
estoy al borde mismo
de tu sueño. Si diera
un paso más, caería
en sus ondas, rompiéndolo
como un cristal. Me sube
el calor de tu sueño
hasta el rostro. Tu hálito
te mide la andadura
del soñar: va despacio.
Un soplo alterno, leve
me entrega ese tesoro
exactamente: el ritmo
de tu vivir soñando.
Miro. Veo la estrofa
de que está hecho tu sueño.
La tienes sobre el cuerpo
como coraza ingrávida.
Te cerca de respeto.
A tu virgen te vuelves
toda entera, desnuda,
cuando te vas al sueño.
En la orilla se paran
las ansias y los besos:
esperan, ya sin prisa,
a que abriendo los ojos
renuncies a tu ser
invulnerable. Busco
tu sueño. Con mi alma
doblada sobre ti
las miradas recorren,
traslúcida, tu carne
y apartan dulcemente
las señas corporales,
para ver si hallan detrás
las formas de tu sueño.
No la encuentran. Y entonces
pienso en tu sueño. Quiero
descifrarlo. Las cifras
no sirven, no es secreto.
Es sueño y no misterio.
Y de pronto, en el alto
silencio de la noche,
un soñar mío empieza
al borde de tu cuerpo;
en él el tuyo siento.
Tú dormida, yo en vela,
hacíamos lo mismo.
No había que buscar:
tu sueño era mi sueño.


(Creo que comienzo a enamorarme; a enamorarme de un sueño, de tu sueño. Ojalá no sea grave.)

-Borja

27 marzo 2007

Palabras que engañan


Hay palabras que suben como el humo, y otras que caen como la lluvia. La frase no es mía pero, en cierto modo, se adapta a mí.

Estoy (he estado) leyendo una carta de deseos de la cual no soy autor pero sí protagonista, una carta, pues, similar a mi vida. Permanezco solo, sin saber que quiero pero queriendo saber que hay detrás de unas palabras que me resultan confusas, unas palabras que me intentan guiar. Pero no estoy seguro de la realidad que me presentan, son palabras que engañan. No son explícitas, te obligan a darles la vuelta para ver si hay algo más allá de ellas y a mí me cuesta constatar la verdad y asumir los deseos ajenos.

Quisiera haber nacido más inteligente, menos vanidoso, pero el destino (eso que para muchos no es más que una palabra vacía; me incluyo) pensó que era mejor embarrar el camino que yo habría de andar y colocarme la utopía como fin de tal camino. Tal como decía el subcomandante Marcos: “Camino diez pasos y la utopía se aleja diez pasos, camino veinte pasos y la utopía se aleja otros veinte pasos. Puede que nunca la alcance pero para eso sirve, para seguir caminando.”

Para ser sinceros, no es una utopía lo que me lleva a escribir sino simplemente el hecho de creer leer algo más allá de las palabras. Ese algo quizás no sea nada o quizás lo sea todo. No lo sé y es por eso que intento despejar todas las incógnitas que pueblan mis pensamientos. Una a una. En lo oculto del sentimiento reside la magia de los sueños.

-Borja

24 marzo 2007

Somebody to love (1)

Ayer entré como cada noche en ese mundo virtual al que muchos nos sentimos enganchados, llamado Messenger. No tenía muchos contactos conectados (valga la infantil redundancia) así pues, no sé si bien por aburrimiento o por absurda necesidad, comencé a leer los nicks de toda la gente allí reunida: “Te quiero, Fulanito”, “No sé que haría sin ti, Menganita”, “Eres lo mejor que me ha pasado en la vida”, “No te olvides, ¡te quiero, te quiero, te quiero!” “Te quiero bicho” “Os quiero”...

Nunca antes había visto usar el verbo querer de modo tan banal y vacío. Ese verbo al que todos deberíamos respetar y nunca deberíamos pronunciarlo (en su defecto escribirlo) en vano, inundaba la pantalla de mi vetusto ordenador. Me preguntaba, según leía toda aquella ristra de frases bonitas, si merecía la pena tener alguien a quien querer, somebody to love, teniendo en cuenta, como ya he dicho, la responsabilidad que supone el querer a alguien. Hablo de querer con todas sus consecuencias aunque para ser sincero, ni siquiera yo sé que significa el tan pronunciado verbo y por consiguiente, desconozco las consecuencias que de él se puedan derivar. Un lío ¿verdad?
De repente, una línea imaginaria se traza en mis reflexiones; a un lado queda la palabra amistad. En el otro, la palabra amor. Siempre han estado juntas, han vivido las mismas sensaciones; el amor sin saber que era la amistad, la amistad creyéndose el amor. Y así les fue... así les va.
Ambos necesitan tiempo para adaptarse a la nueva situación. Se sienten extraños, solos, y se buscan mutuamente. El amor grita: “¡Amistad!”. La amistad lo oye pero no responde, le duele saberse sola. La existencia es un juego a vida o muerte y sólo uno de los dos va a poder sobrevivir y triunfar.
Amistad. Amor. Y la línea imaginaria separándoles.
-Borja

17 marzo 2007

Dos poemas y una canción

Cambiaría la realidad

Debí haberme callado

Un error ya es demasiado.
Nunca me has dolido tanto.
Inocua alegría y llanto,
Anclada en nuestro pasado.

He sido a tus ojos, fiel
Ante tus labios, pecado
Sólo en el pasado, hiel.

Escapa, sé valiente.
Necesito perderte;
Vivir y no tenerte.
Enlazar con la muerte.
Navegar a contracorriente... ¡siempre!
Encalla en mis labios,
Naufraga entre mis manos.
Alud de amor helado
Diosa de mi pecado.
Oiré tu voz...¡pero seré fuerte!

Donde el amor no quiere usar palabras
En el momento que despunte el alba.

Abriré de mis ojos, las ventanas.
Mis venas llevarán tu sangre.
Oscurecerán al llegar la tarde,
Rozaremos la piel del alma.

Más allá, donde la ilusión pierde.
Ilusión, ¡suicídate y muere!

A veces creo que he nacido loco.
Luego pienso, veo la verdad
Mi vida es una mierda... río, lloro.
A veces, cambiaría la realidad.

Mirar y no ver

Descubro en tu mirada,
Umbral de luz eterna,
Naturaleza muerta.
Ilusión acabada
Acercándose... lenta.

Elegía de batallas perdidas,
Risa vital
Error mortal.
Saxofón, sin su leve melodía.

Lágrimas de felicidad ausente
Aparecen en tu alma de niña.

Rechacé mirar tus ojos,
Aún sabiendo que la vida,
Zozobrando,
Olvidaba ya tu rostro,
Nacarado de alegría.

Desperté en tu sueño frágil
Estaba herido, de muerte.

Madurar no ha sido fácil,
Inspirarse cada día.

¿Sabes cuán duro es quererte?
¿O luchar por no perderte?
Ni siquiera lo imaginas.
Recorrerás cada esquina
Intentando ser suicida.
Suicida, también inerte,
Aunque yo no pueda verte...

-Borja

08 marzo 2007

Suspiro en verso

Si alguna vez la vida te maltrata,
acuérdate de mí,
que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte.

-Luis García Montero

07 marzo 2007

Ayer, a eso de las once de la noche, estando yo tumbado en mi cama con los ojos aun abiertos e impulsivos, tuve uno de esos momentos de lectura reflexiva; cuando tras haber leído, reflexionando sobre lo que he leído y extrayendo primarias conclusiones acerca de la reflexión de lo que he leído (en fin, esas cosas que sólo nos pasan a los que leemos) me doy cuenta que muchas de las cosas que nosotros convertimos en irreductibles murallas son simples castillos de arena, en el aire.

Si no me equivoco, el artículo fue escrito por Eduardo Galeano (autor del que, por cierto, recomiendo sus breves relatos: fáciles de leer y con una moraleja más o menos profunda pero siempre moralizante).
Bien, como iba diciendo, el artículo es de este autor latinoamericano y habla sobre nuestro comportamiento de cara al resto del mundo que nos rodea. Existen –existimos– dos tipos de seres según Galeano:

Uno) Espejos: la gente los mira pero no ve nada, sus miradas convergen en un punto, son rechazadas y devueltas a su dueño. Es necesario romper ese espejo si queremos adivinar pensamientos, pero con cuidado, evitando que alguna pequeña esquirla quede clavada en el corazón. Débil corazón, es por eso que necesita esa protección y estar a salvo de miradas indiscretas.

Dos) Cristales: la gente los mira y es capaz de ver todo aquello que guardan dentro de sí. No importa lo escondido que pueda estar, el cristal nos ayuda a descubrirlo. El cristal, al contrario que el espejo, no se rompe. Sólo deja que veamos lo que sucede tras su pared vidriosa pero impide que entremos. El corazón está a salvo de morir desangrado, pero los sentimientos quedan estampados en ese cristal protector.

Y ahora la duda que me llena y me vacía, la pregunta que me hace caminar en vaivén es la obvia que se podía esperar de un ser básico y superficial: ¿qué soy yo?
Como ocurrió en cierta ocasión cuando un policía preguntó a un sospechoso de aun no tengo claro qué crimen: “¿quién es usted?” Y él respondió: “si sabe responderme a esa pregunta, le estaré eternamente agradecido.”

Yo aún espero respuesta...

-Borja

03 marzo 2007

Aunque ella no lo sepa

Que me perdone el gran Quique González, pero necesitaba usar su canción, retocarla y expresar con ella una infinidad de sensaciones estúpidas. Allá va:

Aunque ella no lo sepa
Me he inventado su nombre
Me enamoré de promesas
Y he sufrido en su noche

Aunque ella no lo entienda
Nunca escribo tan tristes canciones
Por no vivir sin ella

Aunque ella no lo sepa
Me envenenó su mirada
Y mi alma se queda
Vacía cuando se marcha

Sé que aun estás despierta
Y al llegar el mañana
No te darás ni cuenta
De que yo nunca estaba

Y aunque ella no lo sepa
Nos queríamos tanto
Son sus ojos mi espera
Su sonrisa, el encanto

Ella es mi condena
Yo sólo quiero ser algo
Y encender con mis besos
El mar de sus labios...
Y para mí hacerla eterna.

-Borja

28 febrero 2007

Cuando la luz ilumina sus ojos

When you´re too in love to let it go
But if you never try you´ll never know

Dunia es una chica normal. Estudiante y quinceañera. Su vida nunca ha sido un camino sembrado de espinos, quizás aún no ha empezado a vivir. Sus cabellos se funden con el color del atardecer, queriendo mostrar un brillo dorado. Sus ojos oscurecen un rostro en el que ha hecho mella la tristeza y traspasan la más dura de las armaduras. Recuerdo haberlos visto en alguna ocasión; fijos, clavados en mis pupilas, agrediendo mi orgullo. Anda con una desgana adquirida, víctima de una rutina que la golpea a cada paso que da sobre un suelo de mármol frío.
Guarda todo lo malo en un hueco íntimo de su cuerpo, sólo deja que salgan algunas breves sonrisas que pronto se apagan al contacto con la realidad en la que vive.

Sin embargo su historia, no se reduce a lo superficial del físico o a lo inmaterial del sentimiento. Va más allá. Más allá de mis palabras.
Era una tarde de Febrero. Fría, muy fría aunque luminosa y sonriente. ¿Una tarde sonriente? Todas lo pueden ser cuando ella las ilumina dejando ver el leve esmalte de sus dientes, la piel estirándose suavemente hasta dibujar dos hoyuelos a ambos lados de su boca y los ojos borrando por un momento el gesto de tristeza crónica que los caracterizan.

Como iba diciendo, la tarde sonreía. Dunia caminaba avenida abajo, envuelta en un abrigo caro, con las manos hundidas en los bolsillos y la parte inferior del rostro tapada por una bufanda rosácea y ligeramente desgastada. El viento gélido ayudaba a los mechones rebeldes que querían buscar una sensación de libertad, a buscar cada cual, su nuevo camino.
La ancha avenida se asemejaba a un desierto en formación, con el contraste de la temperatura invertida y la arena sustituida por asfalto. Los oasis no existían.

Atardecía y Dunia quería ser testigo privilegiado de un momento, que por normal y habitual, dejaba ya de ser mágico y místico. Un atardecer es un privilegio del que sólo se puede disfrutar cada veinticuatro interminables horas, y eso siempre y cuando, las nubes de turno lo respeten.
El final de aquella avenida lo marcaba un viejo puente de piedra gris que cruzaba a su vez otra calzada mucho más transitada que la anterior; una arteria circulatoria, si quisiéramos asemejar (a duras penas lo conseguiríamos) el alquitrán de las calles con la sangre de nuestras venas.

Allí se sentó. Dejó los pies colgando y apoyando su espalda sobre unas barandillas oxidadas, cerró los ojos y el viento dejó de herir su rostro. Sólo cuando sintió un alma solitaria aproximándose, volvió a abrirlos y sin perder la entereza dijo:

- Siéntate, te llevo esperando.
- ¿Cuánto?
- Toda la vida.

Y allí, con el sol muriendo en el fondo, aquellos dos adolescentes sintieron por primera vez, la cosquillas de un amor recién creado.

-Borja

16 febrero 2007

En el invierno de 1981, el viajero camina con su mujer por las calles de Praga, cuando ve a un muchacho dibujando los edificios de su alrededor.
Le gusta uno de los dibujos y decide comprarlo. Al tenderle el dinero, se da cuenta de que el muchacho no lleva guantes, a pesar de la temperatura de cinco grados bajo cero.
-¿Por qué no usas guantes?- pregunta.
-Para poder coger el lápiz.
Conversan un poco sobre Praga. El muchacho decide dibujar el rostro de la mujer del viajero, sin cobrar nada.
Mientras espera a que el dibujo esté listo, el viajero se percata de que algo extraño ha ocurrido; ha hablado durante casi cinco minutos con el muchacho, sin que ninguno de los dos hablase la lengua del otro.
Habían sido simplemente gestos, sonrisas, expresiones faciales, pero la voluntad de compartir algo hizo que entrasen en el mundo del lenguaje sin palabras.

(Relato de Paulo Coelho. Aparece en el libro Maktub)

14 febrero 2007

Quisiera tenerlo tan claro

Nada encaja ¿verdad? Cada instante te dicta una sentencia distinta. Cada momento te hace sentir diferente. No lo tienes claro. Yo tampoco y es normal. La confusión es mi enemigo. Me cuesta mucho tener las cosas claras y sólo cuando lo intento entiendo que no hay nada que entender. ¿Difícil? Sí, pero sigo en la brecha, luchando por hacer sencillo lo imposible. Y es duro cuando no hay por donde comenzar. O si no, dime ¿por dónde empezarías tú a construir una ilusión? Yo no lo sé, por eso te lo pregunto, no creas que es una pregunta retórica. Hace tiempo que tengo todas las respuestas, pero me falta una pregunta. La pregunta tímida que siempre se quedó escondida tras el telón. Su sombra es alargada y hace que me oscurezca en pleno día.
La oscuridad no me da miedo. Es la luz cegadora la que hace surgir mis temores más absurdos. Podría seguir en esta situación media vida, en penumbra, pero sería tan triste que prefiero morir ahora, cegado por tu luz, quemado por tus palabras. Y no son frases huecas. No son frases bonitas carentes de sentido. No son frases de un enamorado anclado a su musa. Ni tampoco las palabras se perderán cuando acaben estas líneas. Cegado por tu luz, quemado por tus palabras. Repetirlo me sale gratis: cegado por tu luz, quemado por tus palabras. Así es como quiero vivir, a pesar de no tenerlo claro y mientras sigo buscando la respuesta a una pregunta que resbala entre mis manos, pienso en ti y sólo dos palabras son capaces de poner un punto y seguido a esta confusa declaración.
Sólo dos palabras.

TE QUIERO

12 febrero 2007

Paranoia. Tiempo y lucha.


Talismán de una noche en neblina
Escarcha errante del rocío
Nace cuando muere el día
Goza con la oscuridad debida
Os abandona en el abismo, vacío.

Salitre para las heridas
Esbozo de aire en el suspiro
Dicen tanto, siempre lo mismo

Ya hasta las verdades, suenan mentiras.

Es todo esto una utopía
Los héroes ya fueron muertos.

Algún niño juega en tu desierto
Guiando con su sonrisa
Un viejo y gris tranvía
Al amanecer que es descubierto.

Enigma sin solución
Señuelo para los ilusos
Tan inocentes nosotros
Apostando a caballo perdedor.

Corro desesperado
Estoy sudando
Resbalo en un suelo mojado
Caigo, me levanto
Ahora... ¡ahora estoy luchando!